8/11/11

Voyeurs en tres tiempos


VOYEURS EN TRES TIEMPOS
(RESEÑA DE LOS LIBROS SIMBIOSIS VIRGINAL Y YO SOY ESCRITORA)


"Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos"
Sir Francis  Bacon

Por: Luis Oswaldo Bernal Correa

TIEMPO 1: El lugar.

- Sigilosamente moviste la cortina que te separa del objeto de tu deseo, de la presa que capturan tus ojos. Con el cuidado de un cirujano abriste el vértice del placer. Como el alma ansiosa devora el mundo tus ojos lo devoran.
- ¿Dónde está quien nos mira? ¿Por qué siente placer al mirarnos? ¿Por qué miramos también? ¿De dónde viene ese placer que recorre nuestras venas, excita nuestros sentidos y le da vida al más grandioso de los pecados capitales… lujuria…?
- Lo primero es estar detrás de la cortina.

TIEMPO 2: Lo deseado.

Te asomaste por la ventana y esperaste que apareciera; luego te escondiste tras la esquina… entre la gente.
Nunca buscamos… siempre somos encontrados por aquello que deseamos, tal como los fetiches nos encuentran así me encontraron dos libros, espejos contrapuestos que se miran infinitamente en el vórtice de las miradas… de la profundidad.


Una noche vinieron a mi dos libros: “simbiosis virginal”, una antología de cuentos fruto de talleres literarios de creación colectiva. 35 autores convocados por las “filigranas de perder” (Colectivo de escritores Bogotanos); 17 textos dispares crearon la polifonía… la simbiosis virginal de la creación colectiva… y entre tonos diversos…temas variados “una cruz fue emergiendo de la sombra. Poco a poco ascendía desde una posición completamente horizontal, irguiendo consigo un manto de seda blanco que en crucifixión, delataba la presencia de un ser en un suplicio aparente. La multitud excitada empezó primero a susurrar en corrillo el nombre de Inanna, pero a medida que iba ascendiendo la cruz  y se dibujaba mejor el cuerpo de la mujer bajo el manto, los susurros se convirtieron en…”[1] ¡INANNA!

Inanna: El santuario del Daimón Erótico: Visión de Leonardo Serrano quien nos hace descender por entre adjetivos oscuros, y viejos pasajes teñidos de sangre, dolor, placer y la perturbadora agitación sudorosa de quien respira excitadamente en un mundo en el que gozamos ser voyeurs. Leer es el mayor acto de voyerismo.

Vamos con Luciano al anticuario y con él conocemos a otra Alicia y sus muchas maravillas… sensualidad y madurez…depredadora belleza de cuerpo perfecto. Nos lleva por su mundo de mazmorras profundas, de sillas de madera antigua, de espejos en el techo y de cierto vapor y humo que hacen gris y pesado el ambiente.

- Si eres de los que cree que el voyeur sólo ve la intimidad desde lejos, te bastaran dos páginas para darte cuenta que Luciano es nuestro primer voyeur que mira, que luego será observado y que finalmente en un sutil pase de manos y de letras nos dejará en su lugar para verlo actuar. Hay momentos en los que es difícil quedarse quieto sólo para mirar.


***
Esa misma noche vino a mí el segundo libro: “Yo soy escritora”. Veinticuatro escritoras; veinticuatro cuentos; veinticuatro mundos multiformes, caleidoscopios de lo asimétrico. Escritoras portadoras de la magia femenina.

Entre estos mundos, el de Sonia Ramón me enseñó que “las cortinas son el principal objeto de desprecio de los voyeurs”. Mundo casual e íntimo del placer cotidiano ante el que somos espectadores privilegiados que habitando el aire observamos a Hanna, quien con sus 400 libras, “rolliza y encantadora, trabaja siempre en casa. Adora su labor creativa –la de pastelera- y su manera natural de hacer las cosas. Siempre ha concebido su cuerpo como un enorme templo, un descomunal santuario donde cabe su mundo entero. Hanna no siente pudor para pasearse desnuda todo el día, un deleite extraordinario se apodera de su alma cuando danza en cueros por todo el apartamento, cierra sus ojos negros e imagina que…”[2].

Mientras que en cortos y contundentes párrafos que más parecen fotografías, asistimos al desaire de un esposo, a la paciencia de una amante pastelera y a un cierto personaje siniestramente normal que como tú o como yo observa y desea a aquella mujer libre de ropa que dejará sus miedos en cada pastel que prepara para su voyeur personal… el del edificio de enfrente. Hanna nos enseñará cómo se eleva la temperatura con un buen vino, un pastel caliente y las palabras precisas.

TIEMPO 3: Las Letras

Estos dos libros, estos dos cuentos, este autor y esta autora son la razón del placer voyeur que todo lector siente al penetrar en mundos letrados que son ajenos y que hacemos propios. Textos ganadores de la convocatoria de proyectos “Bogotá un libro abierto” publicados en el 2007, y en el 2008 respectivamente, y de distribución gratuita son un verdadero premio para los cazadores de textos diferentes, nuevos… jóvenes. Si hemos de ser voyeurs alimentemos nuestros ojos, nuestro cuerpo y nuestra mente en textos como estos: vale la pena el placer.

Simbiosis Virginal.
Libro de Culto de la literatura Colombiana.
Bogotá D.C.
Las Filigranas de Perder
2007.

Yo soy escritora.
Laboratorio Editorial.
Bogotá D.C.
Consorcio La Lupe
2008

REFERNCIAS:


[1] Serrano, Leonardo. Inanna: El santuario del Daimón Erótico. En: “Simbiosis Virginal. Libro de Culto de la literatura Colombiana”. Bogotá D.C.: Las Filigranas de Perder, 2007. p.58 
[2] Ramón, Sonia. Las cortinas son el principal objeto de desprecio de los Voyeurs. En: Yo soy escritora. Laboratorio Editorial. Bogotá D.C.: Consorcio La Lupe, 2008. pp. 61-62