14/6/17

SOMOS REFLEJOS FRENTE A UNA PANTALLA

Somos reflejos frente a una pantalla



Por: Oswaldo Bernal

Tenemos más información y cada vez menos inteligencia. En palabras claras, es mucho más difícil saber qué hacer, por qué hacerlo, cuándo, cómo, dónde…entender la complejidad de la vida, en medio de una, aparente, creciente caótica existencia, aunque en el fondo, las preguntas y los temas de la existencia son esencialmente los mismos, nuevos nombres para viejas cuestiones. Y si esto pasa con la inteligencia, pasa más con el conocimiento y su “estatus”, ese antiguo “estándar” de saber lo que “es” (verdad, real, cierto…) y lo que “no es”. Ahora ya no se trata de versiones o visiones del conocimiento, ya el conocimiento no importa porque en los mares de la información, el show, lo nuevo, lo exótico, lo excitante, lo espectacular es lo que importa. Ya no importa si es verdad, más vale que sea viral.



La existencia se define por tu presencia virtual, ya no basta con “ser”, ahora tienes que aparecer forzosamente y sin sentido en todas las redes sociales posibles, en los buscadores, en foros, en la web y al final de día los conceptos se redefinen, cambiamos autoestima por “likes”, reconocimiento y valoración por comentarios y post, al final del día todo ha dado la vuelta, y desde que buena parte del mundo tienen acceso a Internet y a un perfil, ahora todos son “show”, todos son el centro de atención (¡Qué ilusión!) de un circulo en donde son centro y periferia, el falaz show de unos observados por otros falaces espectadores. Y he ahí que ya no somos personas, somos perfiles, somos “like”, somos imágenes, videos, reflejos… solo reflejos, sin causante.



Nos vertemos por las pantallas hacia la virtualidad, nos deshacemos en gigabyte de datos, de entretenimiento, de todas las formas en las que es posible perder el tiempo y la vida.  No hay más que esta ilusión que hace que lo real sea redefina, que lo cotidiano y lo análogo sea aburridor, tedioso, y hasta vano, cuando de hecho aquí habitamos y respiramos, actuamos y vivimos… o vivíamos.  Y vamos y venimos como de un sueño, como Sócrates, Descartes y Neo proponen… una duda repetida cual teoría de la “conspiración”. Pero eso sí, cuando los problemas que no son virtuales llegan estamos indefensos, ignorantes y sin herramientas porque la vida esencialmente sigue siendo la misma: tiempo y latidos, lo que hacemos mientras tenemos estas dos cosas.



Es hora de desaparecer, es hora de no ser “públicos”, es hora de leer en lugar de aceptar “los términos y condiciones”, es hora de que la extimidad se extinga, y la privacidad vuelva, es hora de que la ilusión se rompa, es hora de dejar la pereza de actuar, de dejar las ventanas por las que atisbamos al mundo que se nos escapa mientras somos reflejo.  No les enseñes a tus hijos a ser reflejos.



4/5/17

10 LECCIONES DE VIDA DE LUIS HERNANDO BERNAL SABOGAL

10 LECCIONES DE VIDA 
DE LUIS HERNANDO BERNAL SABOGAL
(Homenaje póstumo 1962- 2017)*


Por Luis Oswaldo Bernal Correa
La más valiosa de las herencias que mi padre nos dejó.

Un hombre, un esposo, un padre, un hermano, un amigo Luis Hernando Bernal Sabogal mi padre, a quien tuve la suerte de conocer así como muchos de ustedes lo conocieron, nos convoca aquí porque con su particular forma de ser dejó huella en cada uno de nosotros, y por eso, decidimos venir a despedirlo en su último viaje. Sin embargo, él generosamente nos deja 10 lecciones de vida que a continuación comparto con ustedes:

1. ALEGRE: Procuren estar alegres, aunque no siempre sea fácil. Él siempre tenía un chiste, una broma, un comentario pícaro sobre cualquiera, nadie se salvaba y  sin embargo, procuró siempre el respeto de todos.  Porque “la vida hay que cogerla como venga” le decía hace poco un amigo, y mi padre bien sabía de eso, porque su vida, nunca fue fácil, y aunque no siempre pudo poner una sonrisa a todo, siempre trató de afrontar las duras pruebas de la vida con jovialidad. 
  

2. TRABAJADOR: Como la vida le enseñó a través de su padre y su madre, sus hermanos, su familia y sus amigos: hay que trabajar duro. Era un hombre incansable y por todos los medios siempre estuvo al frente de muchos proyectos personales, laborales, políticos; siempre activo, nunca desdeñó de sus obligaciones, aunque criticó a los holgazanes. El trabajo fue uno de sus motores, le encantaba y apasionaba, por eso casi no se tomaba vacaciones.

3. LEAL: Fue un hombre cuya lealtad difícilmente encuentre un par; porque aunque tenía muchas personas conocidas como las que hoy nos acompañan, muchos compañeros de trabajo, política, fútbol y diversos intereses, mantuvo su lealtad a quienes a lo largo de su vida siempre lo apoyaron, aunque no siempre se ganaran las elecciones para la alcaldía, o aunque "millitos" no siempre ganara como debía. En cualquier caso, él siempre estuvo ahí, firme, “sin voltearse” como él mismo decía; porque uno debe tener carácter y ser leal con los suyos.

4. POLÍTICO: Mi padre desarrolló su vida de la mano de la política, un miembro activo del partido conservador colombiano, un hombre convencido de que a través del ejercicio político  y público se puede ayudar a los demás, no siempre tan rápido, ni de la forma en que muchos desearían, pero consideraba que era un escenario privilegiado, por lo que su vida siempre estuvo allí en lo público hasta el último momento.

5. ESTUDIOSO: La vida no le facilitó su formación académica; sin embargo, a sus 18 años y con pura fuerza de voluntad empezó su bachillerato, el cual culminaría tras varios esfuerzos; y entendiendo que era la vía para avanzar en sus proyectos y sueños, inició sus estudios tecnológicos y profesionales en Administración de empresas en la UNISUR, hoy Universidad Nacional a Abierta y a Distancia UNAD. Luego además de cursos y diplomados, cursó su especialización en docencia universitaria y recientemente, se graduó en su segunda carrera, esta vez como Administrador Público. Un ejemplo de persistencia que debemos recordar. 

6. SOÑADOR: Las circunstancias de enfermedad que llevaron a la muerte de mi padre, nunca mellaron sus sueños; siempre estaba proyectando viajes, obras, trabajos... Logró construir una familia, logró dar forma a la casa propia, logró formarse, logró ayudar a otros, y quedaron muchas cosas más por realizar, viajes y juegos con su nieta Sara Alejandra, tardes de descanso que siempre pospuso, partidos de fútbol por ver y jugar; pero para los soñadores, para quienes se proyectan hacia adelante, siempre quedarán cosas por hacer.  


7. GENEROSO: En su vida siempre fue generoso, en la medida de lo posible y según las circunstancias, trató de ayudar a quienes necesitaban. Siempre trató por igual a todos, a los trabajadores rasos como a los doctores, a todos los valoraba y fue el mismo para todos. “Luchito” siempre estaba ahí para los demás, una virtud que es difícil de cultivar pero que es signo de una gran persona: “dar sin esperar”.

8. DIRECTO: Él no se ponía con rodeos, no gustaba de dar vueltas a las cosas, aunque en muchos casos eso le granjeó enemistades. Y es que ser directo trae como consecuencia, que no todos tomen bien las palabras expresadas, pero trae consigo la tranquilidad de saber a qué atenerse y conocer el carácter de las personas con las que se trata. Él siempre fue el mismo, sin imposturas, sin poses, sin shows, sin falsedades. 

9. CRÍTICO: Mi padre no solo era directo, sino crítico de lo que sucedía a su alrededor, a nivel regional y a nivel nacional. Y esto era parte de su compromiso político al construir un municipio como Arbeláez en donde pudieran debatirse las ideas, las posiciones políticas sin temerle a la controversia. Disfrutada de los debates políticos, y de tener contradictores, que pese a las diferencias no dejaban de ser amigos o compañeros. 


10. FAMILIAR:  Criado en una generación y un contexto familiar en el que las expresiones de afecto no eran lo usual, logró formar una familia feliz, estable y sólida, llena de amor más allá de lo que las palabras pueden expresar, con compromisos fundamentales, con lazos fuertes que se han puesto a prueba infinidad de veces por tantas circunstancias y personas que de cuando en cuando buscan mellar, desestabilizar y destruir lo que en la intimidad de este hogar se ha gestado con jornadas extenuantes de trabajo, con dolores, con alegrías, con amor, con la vida misma y sus formas impredecibles. 

                                              ***
Estas son las lecciones que mi padre me deja, y nos deja. Mi padre no ha muerto si ustedes lo invitan a conversar, si al son de un tinto o una cerveza hablan de la vida, de política, de obras, de deporte, de trivialidades y de grandes temas… no habrá muerto si lo llaman cuando hablen y digan: “como decía Luis Bernal…” 

En este instante, solo nos resta recordar los momentos vividos y las experiencias compartidas. Tenemos tantas personas a las cuales agradecerles, todas igual de importantes, no hay quien pueda dar cuenta del apoyo fundamental que significó, el más pequeño gesto así como el mayor de los esfuerzos. 

A todos los presentes y a quienes no han podido venir, pero que de corazón nos han acompañado, en nombre de mi padre, de mi madre y en el mío y de mi hija, gracias a sus hermanos, a sus amigos, a sus compañeros, a todos: GRACIAS. 

*Palabras pronunciadas en el funeral de Luis Hernando Bernal Sabogal el 22 de abril de 2017.

13/4/17

DEUDAS MORALES: ¿FAVOR CON FAVOR SE PAGA?

"Favor con favor se paga". Cuántos no hemos oído esta frase que parece tan común y tan sensata. Una forma de pensamiento popular que es tan familiar, que cuestionarla parece un sinsentido.

Pero, si les dijera que tras una frase como esta se erige una versión de las relaciones humanas que denomino el "afecto transaccional", donde las acciones y sentimientos, las emociones y los afectos se tranzan como en cualquier negocio, en un intercambio interesado, calculado y donde se da, pero también se quita, donde se entrega, se recibe, se paga, pero también se cobra.

Empecemos:

1. "Respete para que lo respeten". (RECÍPROCIDAD):

La frase sobre el respeto que acabo de citar, refleja una cierta idea de reciprocidad, no es la mejor, pero sí es muy popular, y se basa en la idea de que el respeto es un "valor transaccional" y debes dar para recibir. Desde esta perspectiva hay quien cree que si "da" algo: respeto, cariño, dinero, apoyo etc., inmediatamente y de manera lógica como un deber moral implícito, se desprende, una deuda hacia la persona que ha sido interesadamente generosa.

¿Porqué creemos que hay una deuda?

 La respuesta es: RECIPROCIDAD. La idea base es la reciprocidad, es decir que,  es plausible considerar que como muestra de agradecimiento quien recibe un favor, beneficio o apoyo de cualquier índole, estará dispuesto de forma voluntaria y "alegre" a retribuir en igual acción o en acción similar pero de igual valor el favor o beneficio recibido.

Esta última idea, sana y conveniente de la reciprocidad es importante en muchos contextos, por ejemplo, en la supervivencia de tribus o grupos humanos, pues consolidando lazos afectivos se crean redes sociales de apoyo que servirán eventualmente para enfrentar situaciones en la que solo apelando a los "amigos" se puede salir victorioso. Lo mismo sucede en la familia, con relaciones mas cercanas,  pero cuyo apoyo es crucial para un individuo.

Pero entonces ¿reciprocidad o transacción?

La diferencia entre la reciprocidad y la transacción, es que la una se da de manera libre, voluntaria, espontánea y con la mejor disposición posible. La otra  idea,  la de la transacción es la que asume que cualquier persona a la que le hacen un favor tiene por hecho y derecho una obligación obvia, propia, inherente y casi sagrada hacia ti, por la acción realizada. Por vía de la primera se pueden crear amistades, por vía de la segunda esclavitudes.

En conclusión: Las deudas morales No son ni una regla humana, ni natural, ni social. Es una opción que se basa en la reciprocidad libre, no en una obligación transaccional como muchísimos creen.

Y entonces ¿Qué pasa con quién sí cree que al hacer un favor, el otro (quien sea) le debe pagar?

2. "Usted me lo debe (COBRANDO/PAGANDO):



Los favores para algunos son negocios, y como tal los tratan. En algunos casos, es sabido que el favor no se da desinteresadamente, como recuerda Don Corleone, en la famosa cinta "El  Padrino", quién ofrecía sus servicios de seguridad a cambio de favores, y se ofendía si le ofrecían dinero, lo que constituye el esquema de la mafia, el respeto por la palabra y las deudas que se pagan hasta con la vida. Esa era una deuda clara, en un contexto donde así se establecían las reglas de las transacciones.

Por fuera de un contexto mafioso ( u otro similar), asumir que otro te debe, es cuestión de quién así lo interpreta, y no implica nunca al beneficiario, lo supone en la imaginación de quién espera cobrar, pero no así en el mundo fáctico. Y esto ocurre porque NO para todos las relaciones se basan en transacciones,  pues como ocurre  un sinnúmero de veces, no es posible pagar ni en cosa igual, ni en otra cosa o acción de igual valor, por lo que empeñar la vida no es factible y solo le queda al beneficiario el "eterno" agradecimiento a quién lo ha favorecido.

En el mismo sentido, hay quién piensa que ciertos beneficios son "impagables", por lo que autónomamente, algunos se hacen acreedores  "eternos", pagando con cada acto y a veces con creces un favor determinado, lo que se convierte en otra forma de  asumir la transacción.


En síntesis, la reciprocidad emerge libremente al margen de si se pueda o no compensar la acción recibida; no obstante, si la idea de pago/cobro es la que implica problemas al asignar valor transaccional a las acciones humanas, coartando la libertad de otros en función de la propia manera de ver las cosas.

Por eso hay quien vive "cobrando" favores a quienes ni por enterados se dieron de que fue una deferencia o algo especial. Todo ocurre en la cabeza de quien cobra o espera cobrar, como por ejemplo, un conquistador que espera enamorar a una chica (o) y asume que tras ciertas inversiones de tiempo, obsequios y atención es hora de que la otra o el otro paguen de formas y tiempos que sólo el cobrador tiene claros con específicas ansias. Esto es muy peligroso.

Hasta aquí muestro cuando alguien se imagina la transacción desde la perspectiva del cobrador, ya que quien paga, puede imaginarlo y/o hacerlo con iguales consecuencias: la pena y el sufrimiento propio de la deuda.

3. "Mal agradecido". (DECEPCIONANDO):

Ahora bien, si el cobrador no toma su pago a la fuerza, es probable que se sienta profundamente decepcionado, y lo lleve a venganzas o acciones agresivas que dañen a quien no "le ha pagado". Entre ellas, la destrucción de la reputación, la animadversión ajena, llegando incluso a la manipulación afectiva con tal de lograr el cobro, o sumirse en profundas decepciones a raíz de lo que  considera una traición. Un ejemplo típico de esto, es la relación de algunos padres con sus hijos, a quienes han  engendrado con el propósito de que los cuiden de viejos, les hagan compañía o les engendren nietos. Estas tres ideas son expectativas que coartan la libertad de los demás y revelan cómo ciertos padres y madres tienen a sus hijos por "cosas" de las que disponen o creen  poder disponer sin más, solo por ser sus hijos. Grave error, pues en el desarrollo de toda persona la libertad es fundamental, y es muy probable que contra todo pronóstico cada hijo decida su camino, a veces coincidente, otras no. En las que sí, no hay problema; en las que no, habrá decepciones, reproches, malos tratos solo porque alguien no responde a tu transacción de tiempo y dinero como muchos padres esgrimen.

CONCLUSIÓN:

Vivamos en libertad, actuemos sin interés, y si lo tenemos, expresémoslo abiertamente para evitar malos entendidos. A nadie podemos culpar de no cumplir nuestras expectativas, si nunca las compartimos, y aun así, hacerlo no obliga a nadie, a menos que el otro esté de acuerdo y así se hacen los negocios. Pero como sea, dejemos ya de culpar a otros solo porque tu querías o esperabas algo que no se dio en tiempo, lugar o forma; supéralo y sigue. Como dirían por  ahí " Las cuentas claras y el chocolate espeso".

Entonces: Si prestas dinero, no esperes que te deban la vida. Haz las cosas sin interés, puede que otros no compartan tu sentido del deber, ni de las transacciones afectivas y trata de entender que no todos obedecen tus reglas, y si lo entiendes, tal vez tu vida  sea más llevadera.

20/3/17

¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena?


¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? 

Un libro que puedes botar cuando quieras. 

Por Oswaldo Bernal








La pregunta que titula a un libro, que por cierto parece que vende mucho -lo cual me alegra porque confirma mi punto de crítica-, solo evidencia el sinsentido, lo pobre, mal redactada, vacía, o cuando menos cándida y prejuiciosa pregunta que solo puede atraer a lectores del mismo estilo. Lo siento por quien se considere de mejor estirpe que el libro que lee, pero para bien o mal, somos en buena medida lo que leemos. 


Este libro no tuve el pesar de leerlo completo, pero hay cosas que es mejor no terminar, aunque ello no me libró de que me lo refirieran de manera "evangélica" como quien ha encontrado una nueva verdad y no puede negarse a compartirla por lo que terminé enterándome del contenido de todo el texto. Así las cosas, mejor vamos al grano, vamos a la pregunta porque al final, el libro solo da respuesta a esta pregunta, entonces, exploremos lo que se esconde tras la pregunta. 



¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena?


Punto 1: ¡¿En serio alguien con algún criterio espera dar cuenta del porqué fundamental, detrás de hechos aleatorios e inconexos como lo que llamamos “gente buena” y “cosas malas”?!. Basta ya de ingenuidades y engaños: La verdad más escueta de la que podemos hablar es “a la gente le pasan cosas, y punto final”.

¡¿De cuándo acá existe algo así como “gente buena”?! No es acaso esta expresión de los mismos fabricantes de las expresiones “gente de bien”, o “gente bien”, expresiones con sentidos diferentes, por demás. ¿Y quién le cree al pobre autor de ese libro la artificiosa división moral de la población? Se nota que vive y escribe para habitantes, muchos al parecer, de un mundo dicotómico moral en el que las cosas son binarias: buenas o malas. El día que salgan de la burbuja en que habitan abrirán los ojos al mundo diverso en el que no hay algo como la “gente buena”, hay gente, tan compleja, diversa y diferente, que entre sí pudieran categorizarse de las maneras aún más diversas, viendo a unos como los más notables bondadosos y otros como el mal encarnado, pero en cualquier caso, nada sería tan trivial como la división moral de la población en “gente buena” y… el resto de gente. 

Punto 2: Si no existe la gente buena, sino que existen personas, gente en general; así mismo, no existen “cosas malas” con independencia de las personas a quienes les sucedan “cosas”, ni dichas cosas existen con independencia de las valoraciones que ellas hagan de estas cosas en sus vidas en el instante en el que las valores y por el tiempo que así lo hagan. 

Punto 3: Las cosas suceden. Las cosas no “les pasan…”. No existe algo así como un cierto orden moral en el que por razones místicas y ocultas, los “buenos” han de enfrentarse a “cosas malas”, y por eso "les pasan...". Esta sola idea, sumada a las anteriores deben revelar el nulo valor que se halla en sus letras, no obstante, ante la tentación, el populismo y la tendencia a leer y creer cuanta cosas hay en la calle presentada como “Best Seller” -como si ello fuera garantía de algo-, entraré a examinar la idea fundamental de este libro, encerrada en la frase: “No hagamos a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros a los nuestros; no olvides que con el paso del tiempo, todo lo paga uno en esta vida” del autor del libro, Iván Gutiérrez Rodríguez. 

La increíble ley del talión espiritual

Las cosas va siendo, más o menos, que todo se paga en esta vida, y que aunque usted no lo crea, ni lo sepa, las cosas que le pasan, deben pasarle por algo, aunque la justificación espiritual, cósmica no esté clara, no la conozca y nunca la vaya a conocer. 

En este caso, este libro solo es el reflejo de la idea popular de “Todo se paga en esta vida”, o mejor, “Dios no se queda con nada”. Frases que indican (contrariamente a la creencia cristiana) que la justicia divina no viene en el más allá, sino que se vino pa’l más acá. Es decir, que al que algo malo hace se la van a cobrar, bien sea dios, la vida, el universo, la energía, el karma etc., y si no es en carne propia, será a través de sus descendientes.

Hasta aquí, ninguna evidencia se arroja más que “testimonios” de dulces e ingenuos creyentes que validan las fantasías del autor. Esto más o menos ya debería dar al lector una idea de la pobreza del texto referida anteriormente, pero para que los calificativos aquí expresados no sean culpados de vacíos y pretenciosos, hemos de indicar las causas que subyacen a la crítica: 

1. No todas las preguntas tienen respuesta: Es tan obvia en algunos casos la situación que me da pena hasta tener que escribirlo, pero no en vano la gente cae en errores por cuenta de no tener presente esa sencilla verdad “No todas las preguntas tienen respuesta”, y esto implica, que aunque caigamos en la ilusión (o seamos llevados al error como por este libro) de asociar hechos desconectados como personas y la valoración moral de los hechos que suceden en sus vidas, no es más que un acto de pretenciosa imaginación querer hallar causalidades morales, donde no las hay. 

Cualquier persona puede preguntarse un sinnúmero de cuestiones relativas a los más diversos órdenes, como el físico (¿a qué sabrá la carne de una vaca que crezca en un planeta que orbite Trappist- 1?), el filosófico (¿Cuál es sentido de la existencia?), el religioso (¿Cuántos ángeles caben en la cabeza de un alfiler?) o cosas menos interesantes ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena?

Cada quien decide qué preguntar, de lo que no se desprende que tengamos la capacidad de dar un respuesta a la pregunta, y no me refiero a intentar responder, sino a genuinas respuestas que vayan más allá de las creencias personales del autor, por ejemplo, tal como es el caso.

En conclusión: Debemos reconocer nuestros límites, y no ir más allá de ellos, aunque la curiosidad no hale, es un acto de responsabilidad no embaucar a nadie por cuenta de nuestras pretensiones personales de querer responder lo que no se puede responder, en este caso, preguntas sobre la naturaleza moral esotérica de la existencia única base de los planteamientos del autor.

2. La venganza por mano ajena: Ahora bien, si por un lado debemos reconocer nuestros límites, y no ir más allá de ellos; por otro lado, debemos reconocer que esto del “karma” o de la naturaleza “moral”, de buenas y malas cosas que les pasan a las personas, deviene en la venganza por mano ajena. Es decir, “si todo se paga” es obvio que, alguien (dios, energía, universo) tomará la justicia en sus manos porque usted como individuo fue incapaz de lograr dicha justicia por medios materiales, efectivos y presentes. Así las cosas, entonces, esta esperanza en la justicia universal, no es otra cosa que la idea que de si te portas bien te irá bien, y si te portas mal, te irá mal. Pero si te fue mal, siendo bueno, la culpa es de otro y tú lo estás pagando, según la macro visión espiritual del autor del texto. ¿Y qué evidencia hay de dicha “justicia”? Solo gente que repite que es así, porque así les parece. 



CONCLUSIONES. 


1. La vida no es moral. No es ni buena, ni mala. La vida es.

2. Las ansias de querer encontrar respuestas llevan a muchos a negar la razón y su juicio por cuenta de creer en una respuesta, cualquiera que sea y por descabellada que sea. 

3. Debemos aprender a vivir con ciertas certezas y cierta incertidumbre, so pena de sucumbir ante engaños.

4. Este tipo de textos sólo son un reflejo de las creencias populares, que hallan eco y validación en aquellos que preguntan, y que responden ingenuamente una pregunta igual de ingenua. 

5. La perversa idea de que hay gente clasificada por “moral”, buenos y malos es tan peligrosa que merece otro post completo.

Referencia: 

Imagen tomada de: http://cde.laprensa.e3.pe/ima/0/0/0/1/9/19511.jpg

17/12/16

Dios no está muerto: La pelicula

­­­Dios no está muerto.
God´s not Dead.

Todo lo que debe saber sobre una película con tantas pretensiones como vacíos.


Presentación:

Desde hace unos meses veía con algo de sorpresa cómo se promocionaban junto a películas en cartelera, otras de corte abiertamente propagandístico y religioso, por lo que me arriesgué a ver una de ellas, con un nombre interesante: “DIOS NO ESTÁ MUERTO”.  Ahora bien, en un ejercicio de libertad e interés por planteamientos de este corte, aunque no comparta ninguno de ellos, me día a la tarea de verla, y daré mi concepto:

Sinopsis:

Una película sencilla que transcurre alrededor de la historia de un profesor de filosofía agnóstico más que ateo, propone a sus estudiantes escribir y firmar la frase “DIOS ESTÁ MUERTO”  a cambio de avanzar en su clase de introducción a la filosofía. En ese escenario un joven creyente cristiano se niega a traicionar su fe, y acepta el reto de probar que Dios No está muerto.  Entre tanto, se revela que el mencionado profesor es prepotente, egocéntrico, grosero etc., mientras que el estudiantes es humilde, diligente, amante de su fe quien además arriesga su carrera y su noviazgo porque el siente que debe “defender a Dios”. 

Como contexto aparecen microhistorias como la de una joven exitosa periodista que le informan que tiene cáncer y cómo su rabia con Dios la lleva a convertirse en cristiana.

Un pastor que no le halla sentido a su labor, pero que encuentra que se le daña el auto con el que saldrá de vacaciones, luego entendería que Dios quería que atendiera a una feligrés que ha ocultado su fe por un año (la esposa del profesor).

Un exitoso ejecutivo (exnovio de la joven con cáncer y hermano de la esposa del profesor) que no tiene tiempo para amar ni visitar a su madre enferma, pero quien al final recibe un concejo “milagroso” de su madre con Alzheimer, a modo de revelación angelical, advirtiéndole que cambie su vida.

Una joven musulmana que no practica su fe, y que poco a poco se convierte al cristianismo, tras un violento rechazo de su padre tradicionalista.

Al final el estudiante gana con sus planteamientos el favor de sus compañeros revelando que su docente odia a Dios y por eso, dice no creer, cuando lo que sucede es que está profundamente resentido por la muerte de su madre a causa de un cáncer. 

Al final el profesor muere atropellado y es casualmente redimido con la llegada del Pastor, quien le ofrece a Dios como su salvador y el profesor acepta, dando por terminado el ciclo de la redención y el castigo proferido por la película.


Conclusiones: 

La película promete (como era de esperase) más de lo que cumple.  Sin embargo, llega a afirmaciones interesantes, donde se defiende el diseño inteligente del universo, se subsume  la teoría del bing bang al Génesis y se justifica la existencia del mal desde la idea del libre albedrío. Argumentos apenas enunciados, sin desarrollo y que lastimosamente para propósitos de la película sirven como propaganda, pero no aportan nada a favor de la existencia de Dios.

Nunca se desarrolla ningún argumento acerca de la No existencia de Dios, o las críticas a los argumentos a favor. Luego, confirma su tendenciosa pretensión, y solo ofrece escenas emocionales y sentimentales frente al sufrimiento humano y como Dios es la respuesta a TODO.


Se ofrecen un par de respuestas a Dawkins y su libro "El espejismo de Dios" y a Hawking y su idea del universo sin creador.



Se estereotipa a los ateos como personas dolidas que esconden tras sus argumentos, la ausencia y necesidad de Dios. Exaltando las bondades de la fe, de la docilidad, la humildad y la creencia cristiana contra la prepotencia, orgullo y malos sentimientos de los ateos. 

Adicionalmente, se desprecia cualquier otras posibilidad de creencias, y de hecho se muestra cómo es más comprensiva la versión cristiana evangélica que el ISLAM, por ejemplo. 



Este análisis solo intenta servir de introducción a quien esté tentado a verla o cree que allí hay algún valor.  Pueden elegir cualquier otra película, que en estas no hay contenido.

Otras películas con los mismos propósitos son: Conversaciones con Dios, Hallie, El cielo sí existe, el poder de la cruz, Una segunda oportunidad, Retos de valientes, El poder de la cruz.



Referencias Imágenes:
Imagen 1: https://catolicochapin.wordpress.com/2012/07/17/dios-ha-muerto-yo-lo-mate/
Imagen 2: http://akifrases.com/frase/114834
Imagen 3: http://s1.dmcdn.net/aufzf.jpg

14/11/16

Carta #2: Cuida tu tiempo

Atardecer Cartagenero 2016- Foto: Oswaldo Bernal - Licencia CC.

Amada hija mía:

Somos como gotas de agua...

Somos una posibilidad que se realiza en el tiempo. Nunca sabremos cuánto tiempo tenemos, sólo sabemos que su fin es seguro, que la muerte nos espera: ¿Qué tal si muriéramos viviendo lo que deseamos? A eso te invito, no postergues lo que quieres, lucha por eso y consíguelo, la vida depende de eso, porque esa es la VIDA.

Hay quien planea su vida, al punto de no vivirla porque espera que llegue el tiempo oportuno, el tiempo perfecto, la persona ideal, el capital suficiente, la noche exacta, la oportunidad grandiosa… y se olvidan que eso no existe. No esperes, el mejor tiempo es cuando sucede, no cuando debería porque en esta vida nada sucede como uno lo imagina, lo que debería ser no es más que la voz de lo ideado que sufre frente a la vida que se abre paso.

Pero tampoco caigas en el “Hic et nunc”, la lapidaria frase que enarbolan muchos como el horizonte de su azarosa y afanosa existencia: “Aquí y ahora” como quien vive en un eterno presente (algo contradictorio). Cierto que solo tenemos el presente, igual de cierto que nuestro presente es fruto de lo que hemos decidido y hecho antes: No dejes de soñar para que tus presentes sean los que te mereces. Que nadie trunque tu camino obligándote a sacrificarte, no le des en vano el tiempo a nadie, no lo pierdas pues no se recupera nunca, recuerda que no le debes vida  a nadie, ni por amor, ni por deber, mucho menos por obligación.  


El tiempo no lo lloran los santos, lo lloramos nosotros cuando lamentamos las malas decisiones, cuando lamentamos la vida perdida, las tristezas y el dolor, pero más allá de eso que nos sucede a casi todos, vive sin traicionarte, atesora tus vivencias y haz que tu paso por la existencia sea una magnífica historia: Tu historia. 

Te amo, Sara Alejandra. 

30/8/16

Carta # 1 El valor de decidir


Para Sara Alejandra Bernal Lara, hija amada.

Hermosa y amada hija:

Desde hace algún tiempo decisiones de terceros nos mantienen alejados, así que mientras el tiempo y la vida continúen, no cesaré en mi empeño de hablar contigo y si en esos diálogos aprendes o desaprendes, habré logrado que parte de mis ideas lleguen a ti y te muevan con la mayor de las fuerzas, la fuerza de las preguntas, porque la curiosidad es lo que te llevará siempre adelante, mientras el miedo te detendrá.  Recuerda que el miedo te paraliza, te deja quieta, inmóvil, sin lugar para dónde ir porque se ha acabado la causa que nos mueve a buscar. Nunca dejes de buscar, explora, ábrete camino y no tengas miedo a preguntar.

La única decisión de la que no fuimos parte es aquella que nos trajo aquí, a la vida, por lo demás hija mía, somos fruto de nuestras decisiones. Decidir no es un arte, ni una técnica, es una acción, es tomar partido, es elegir un camino u otro, es arriesgarse, es un acto de valentía en un mundo en el que el miedo impera, los cobardes nos rodean y desde allí se imponen modos de vida.

Decidir es la llave para ser libre, y la libertad es la base de cualquier genuina decisión. Cuando decidas, tendrás que hacer frente a la sensación de no saber qué hacer, esa es la sensación de una decisión. Contrario a lo que muchos creen, decidir no es un acto pretensioso o soberbio, algunos juzgan a quienes decidimos solo por el hecho de que no decidimos quedarnos con el miedo o porque decidimos estar en un lugar distinto al de ellos.

Decidir exige superar la sensación de inseguridad ¿cómo se supera? Decidiendo. Es decir,  las decisiones, desde las más sencillas a las más complejas son las que te moverán. Debes aprender a superar el miedo paralizante, la inseguridad por no saber cuál es la decisión correcta, y debes entender que lo correcto o incorrecto, el acierto o el error, solo son valores que asignamos a nuestros actos y decisiones, pero con el tiempo los valores que asignamos cambian.

Recuerda que quien decide avanza, y que quedarse quieto sin asumir el reto de decidir, ya es un tipo de decisión; de hecho la peor decisión posible es no tomar parte en lo que sucede en tu vida y en el mundo, la peor decisión es no decidir. Nunca dejes que alguien decida por ti.

Cuando decidas debes estar dispuesta a asumir las consecuencias de tus decisiones. Eso es ser responsable, disfrutar de lo que emerja de tus decisiones, bien porque es un acierto, bien porque te equivocas, y recuerda que no está mal equivocarse, es también parte de la vida. No temas equivocarte, aprende para no volver a hacerlo, porque a veces no prestamos atención y comentemos muchos errores, pero siempre podremos cambiar. Sin embargo, las decisiones no son una condena, no son un destino, porque si una decisión te conduce a un lugar, otra puede sacarte de allí. Todo en la vida puede cambiarse, puede afrontarse, incluso la muerte. Como le dije a tu tía “No elegimos lo que la vida nos presenta, pero sí cómo afrontarlo”.  Decidir es fundamental para vivir libre y con un horizonte abierto.

Toda decisión nos cuesta, nos afecta, afecta a otros, pero nunca dejes de pensar, hacer o vivir por complacer a otros. Una frase que alguna vez leí, decía “Nunca tomé una decisión sin sentir irreprimiblemente el deseo de elegir todo lo contrario”, y es lo más cercano al reto de tomar verdaderas decisiones. La diferencia siempre está en el conocimiento que tengas, nunca dejes de aprender.


La vida está llena de retos, decide, es una de las claves para afrontar la vida.

23/8/16

UN SEGUNDO



Si la vida fuera un segundo…

¡Oh! Pero… qué sorpresa, la vida es solo un segundo.

Un rastro de lo que ayer soñamos, fue y que ya no es.
Un compendio de los mares en los que nos sumergimos.

De los respiros que tomamos para no ahogarnos,
Son nuestras pequeñas batallas,
las palabras no dichas,
esas miradas que gritaron todo,
el susurro de un adiós al oído, esperando que aun oiga.

Un amor que nunca termina,
Mientras los encuentros y los desencuentros siguen su curso.

Cuánto tiempo pasa sin abrir los ojos bajo el agua,
Cuánto tiempo aguantando,
Cuánto tiempo sumergidos que se nos hace difícil vivir.

Somos de agua y aire,
Somos de fuego y tierra,
Somos llanto y sonrisa,
Somos un reloj que detiene su marcha con el paso de los días

Somos un segundo, nada más.

No tengas miedo, pronto pasará. Las amo...